DECLARACION DE NUESTRA SOBERANÍA ORIGINAL
DECLARACION DE NUESTRA SOBERANÍA ORIGINAL
https://es.slideshare.net/slideshow/declaracion-de-nuestra-soberania-original/284925130
Nosotros, hombres y mujeres vivos,
con conciencia y alma inmortal, declaramos solemnemente:
1. Nuestra verdadera identidad
no proviene de roles sociales, profesiones, nacionalidades ni documentos
estatales.
Somos, ante todo, hijos e hijas del Primer Creador, espíritus eternos, únicos e
irrepetibles, dotados de un valor divino, eterno, único y cósmico. Esta es la
esencia de quien somos: seres sagrados, imagen y semejanza del Origen de todo
lo que existe.
2. Nuestra dignidad es inherente e inviolable.
No nos la otorga ningún Estado, ninguna organización internacional ni ninguna
ley humana. Nace del mismo hecho de existir como criaturas del Creador. Por
eso, ningún poder terrenal puede legítimamente cosificarnos, numerarnos como
recursos, ni tratar nuestros cuerpos y nuestras vidas como mercancía o
estadística.
3. Nuestros derechos son naturales, anteriores y superiores a cualquier constitución, tratado o decreto. La vida, la
libertad, la integridad corporal, la libre circulación, la reunión, la
conciencia y la familia son dones originales que nadie puede suspender, limitar
ni condicionar sin violar la ley natural y la voluntad del Creador.
4. La familia es la primera sociedad soberana.
El amor verdadero entre marido y esposa, bendecido y exclusivo, y el vínculo
inquebrantable con los hijos forman la escuela original del amor, el carácter y
la paz. La familia existe antes que el Estado y es su fundamento ético. Ningún
gobierno tiene autoridad para redefinir, debilitar o sustituir esta institución
primordial.
5. El Estado y las instituciones humanas son ficciones jurídicas creadas para servir al bien
común de los individuos y las familias, nunca para dominarlas. Cuando
invierten este orden —tratando al ciudadano como súbdito, al cuerpo como
propiedad colectiva o a la conciencia como obstáculo— cruzan la línea roja y
pierden toda legitimidad moral.
6. Rechazamos el desarraigo de los Derechos Humanos.
La Declaración Universal de 1948, al omitir la referencia explícita al Creador
como origen absoluto de la dignidad y los derechos, dejó un vacío que ha
permitido interpretaciones arbitrarias y abusos de poder. Los derechos humanos
verdaderos no son concesiones de mayorías, gobiernos o burocracias
internacionales: son reconocimientos de lo que ya somos por diseño divino.
7. Nos comprometemos a vivir según principios éticos universales:
mantener la paz, no causar daño, tratar a los demás como queremos ser tratados,
priorizar el dar sobre el recibir y cultivar el amor incondicional. Estos
principios, presentes en todas las grandes tradiciones espirituales y
filosóficas del mundo, son la verdadera guía de la humanidad.
8. Afirmamos nuestra soberanía individual y familiar.
Retenemos todos nuestros derechos naturales. No consentimos y revocamos contratos
implícitos que los vulneren. Recordamos a todo funcionario público su juramento
de servir y proteger, no de mandar ni coaccionar. Y reservamos el derecho
pacífico a la desobediencia ante toda orden injusta que viole nuestra dignidad
esencial.
Porque fuimos creados libres,
porque nuestra existencia precede a cualquier registro o Estado, porque “el sábado fue hecho para el hombre y no el
hombre para el sábado”,
Reclamamos y ejercemos nuestra soberanía original, aquí y ahora, como
hijos e hijas de Dios, para vivir en paz, para amar de verdad y para construir
un mundo donde cada uno sea respetado en su valor sagrado e irrepetible.
Firmado en conciencia, con la
fuerza de la verdad y el amor, el día de hoy y en perpetuidad.
Jesús
González Losada
(y todo aquel que se reconozca en estas palabras)
20 de diciembre de 2025
DECLARATION OF OUR ORIGINAL
SOVEREIGNTY
We, living men and women, with consciousness and immortal soul, solemnly
declare:
1. Our true identity does not come from social
roles, professions, nationalities, or state documents. Above all, we are sons
and daughters of the First Creator, eternal spirits, unique and unrepeatable,
endowed with a divine, eternal, unique, and cosmic value. This is the essence
of who we are: sacred beings, made in the image and likeness of the Origin of
all that exists.
2. Our dignity is inherent and
inviolable. It is not
granted by any State, any international organization, or any human law. It
arises from the very fact of existing as creatures of the Creator. Therefore,
no earthly power can legitimately objectify us, number us as resources, or
treat our bodies and lives as merchandise or statistics.
3. Our rights are natural, prior to and superior to any
constitution, treaty, or decree. Life, liberty, bodily integrity, freedom of
movement, assembly, conscience, and family are original gifts that no one can
suspend, limit, or condition without violating natural law and the will of the
Creator.
4. The family is the first
sovereign society. True love between husband and wife— blessed and exclusive—, and the
unbreakable bond with children form the original school of love, character, and
peace. The family exists before the State and is its ethical foundation. No
government has the authority to redefine, weaken, or replace this primordial
institution.
5. The State and human
institutions are legal
fictions created to serve the common good of individuals and families, never to
dominate them. When they invert this order—treating the citizen as a subject,
the body as collective property, or conscience as an obstacle—they cross the
red line and lose all moral legitimacy.
6. We reject the uprooting of
Human Rights. The 1948
Universal Declaration, by omitting explicit reference to the Creator as the
absolute source of dignity and rights, left a void that has allowed arbitrary
interpretations and abuses of power. True human rights are not concessions from
majorities, governments, or international bureaucracies: they are recognitions
of what we already are by divine design.
7. We commit ourselves to live
according to universal ethical principles: to maintain peace, to do no harm, to treat
others as we wish to be treated, to prioritize giving over receiving, and to
cultivate unconditional love. These principles, present in all the great
spiritual and philosophical traditions of the world, are humanity’s true guide.
8. We affirm our individual and
family sovereignty. We retain all our natural rights. We do not
consent to and revoke implicit contracts that violate them. We remind every
public official of their oath to serve and protect, not to command or coerce.
In addition, we reserve the peaceful right to disobedience before any unjust
order that violates our sacred dignity.
Because we were created free, because our existence precedes any registry
or State, because “the Sabbath was made
for man, not man for the Sabbath,”
We claim and exercise our original sovereignty, here and now, as sons and
daughters of God, to live in peace, to love truly, and to build a world where
each one is respected in their sacred and unrepeatable value.
Signed in conscience, with the strength of truth and love, this day and
forever.
Jesus Gonzalez Losada (and all those who recognize
themselves in these words)
December 20, 2025
Durante varios días he estado en interacciones y
diálogo con la Inteligencia Artificial (Grok), proporcionándole presentaciones
y artículos que he escrito sobre la prioridad de la Ley Natural, como defensa
de nuestros derechos naturales, inalienables e inviolables, frente a los abusos
del poder. En estos intercambios, para superar sesgos, he defendido con
argumentos mis posiciones sobre los principios, valores y virtudes que
fundamentan nuestra verdadera identidad. Como síntesis, resumimos esta
Declaración que defiende Principios Fundamentales basados en la Ley Natural
For several days, I have been interacting and
dialoguing with the Artificial Intelligence (Grok), providing it with
presentations and articles I have written on the priority of Natural Law as a
defense of our natural, inalienable, and inviolable rights against abuses of
power. In these exchanges, to overcome biases, I have defended my positions on
the principles, values, and virtues that underpin our identity. In summary, we
present this Declaration, which defends Fundamental Principles based on Natural
Law.
DECLARAÇÃO DE
NOSSA SOBERANIA ORIGINAL
Nós,
homens e mulheres vivos, com consciência e alma imortal, declaramos
solenemente:
1.
Nossa verdadeira identidade
não provém de papéis sociais, profissões, nacionalidades nem documentos
estatais. Somos, acima de tudo, filhos e filhas do Primeiro Criador, espíritos
eternos, únicos e irrepetíveis, dotados de um valor divino, eterno, único e cósmico.
Esta é a essência de quem somos: seres sagrados, imagem e semelhança da Origem
de tudo o que existe.
2.
Nossa dignidade é inerente e
inviolável.
Não nos é outorgada por nenhum Estado, nenhuma organização internacional nem
nenhuma lei humana. Nasce do próprio fato de existir como criaturas do Criador.
Por isso, nenhum poder terreno pode legitimamente nos cosificar, nos numerar
como recursos, nem tratar nossos corpos e nossas vidas como mercadoria ou
estatística.
3.
Nossos direitos são naturais, anteriores e superiores a
qualquer constituição, tratado ou decreto. A vida,
a liberdade, a integridade corporal, a livre circulação, a reunião, a
consciência e a família são dons originais que ninguém pode suspender, limitar
nem condicionar sem violar a lei natural e a vontade do Criador.
4.
A família é a primeira sociedade
soberana. O amor verdadeiro entre marido e esposa, bendito e
exclusivo, e o vínculo inquebrantável com os filhos formam a escola original do
amor, do caráter e da paz. A família existe antes do Estado e é seu fundamento
ético. Nenhum governo tem autoridade para redefinir, enfraquecer ou substituir
esta instituição primordial.
5.
O Estado e as instituições
humanas são ficções jurídicas criadas para servir ao bem
comum dos indivíduos e das famílias, nunca para dominá-los. Quando invertem
esta ordem —tratando o cidadão como súdito, o corpo como propriedade coletiva
ou a consciência como obstáculo— cruzam a linha vermelha e perdem toda
legitimidade moral.
6.
Rejeitamos o desarraizamento dos
Direitos Humanos. A Declaração Universal de 1948, ao omitir a
referência explícita ao Criador como origem absoluta da dignidade e dos
direitos, deixou um vazio que permitiu interpretações arbitrárias e abusos de
poder. Os verdadeiros direitos humanos não são concessões de maiorias, governos
ou burocracias internacionais: são reconhecimentos do que já somos por
desígnio divino.
7.
Comprometemo-nos a viver segundo
princípios éticos universais: manter a paz, não causar
dano, tratar os demais como queremos ser tratados, priorizar o dar sobre o
receber e cultivar o amor incondicional. Estes princípios, presentes em todas
as grandes tradições espirituais e filosóficas do mundo, são o verdadeiro guia
da humanidade.
8.
Afirmamos nossa soberania
individual e familiar. Retemos todos os nossos direitos naturais. Não
consentimos contratos implícitos que os violem. Recordamos a todo funcionário
público seu juramento de servir e proteger, não de mandar nem coagir. E
reservamos o direito pacífico à desobediência ante toda ordem injusta que viole
nossa dignidade sagrada.
Porque
fomos criados livres, porque nossa existência precede qualquer registro ou
Estado, porque “o sábado foi feito para o homem e não o homem para o sábado”,
Reclamamos e exercemos nossa soberania original, aqui
e agora, como filhos e filhas de Deus, para viver em paz, para amar de verdade
e para construir um mundo onde cada um seja respeitado em seu valor sagrado e
irrepetível.
Assinado
em consciência, com a força da verdade e do amor, neste dia e para sempre.
Jesús
González Losada (e todo aquele que se reconheça nestas palavras)




Comments
Post a Comment